Dile: ¡Adiós a la Preocupación!

Hasta ahora hemos visto qué es la preocupación, cómo esta afecta cada área de la vida, pero también es necesario que consideremos en el día de hoy cómo lograr vencerla.

La preocupación tiene en su raíz en la incredulidad, ya que si en lugar de la duda y el temor, elegimos confiar en Dios veremos las cosas de la vida de una manera distinta. Es por eso que para vencer las preocupaciones diarias necesitamos:

Recordar quién es Dios
 Un remedio infalible para quitar toda angustia es recordar el carácter del Dios a quien seguimos. Nuestro Padre Celestial es quién hizo los cielos y la tierra, el TODOPODEROSO, quien tiene el control y dominio absoluto del universo. Si meditamos en esta realidad espiritual sabremos que aquel que está a nuestro lado es Poderoso y se interesa por nosotros y cada aspecto de nuestro ser.

Recordar quiénes somos
Igualmente importante es no olvidar que si hemos recibido a Cristo en nuestros corazones y aceptado su regalo de salvación, ahora somos hijos e hijas de Dios, por lo tanto tenemos los derechos y privilegios de ser miembros de la familia de Dios. Él es un Padre como ningún ser humano, un Padre que cuida, alimenta, protege y alienta a sus amados.

Recordar las promesas de Dios
Lo que Dios nos ha otorgado está escrito en la Biblia. Esta es la fuente de las promesas que podemos reclamar a Dios en oración, además de ser el arma espiritual que podemos usar cuando Satanás trate de llenar nuestros pensamientos con angustia, preocupación y ansiedad. Debemos leer la Palabra y guardarla en nuestro corazón.

Recordar el poder de la oración
Un recurso que tenemos disponible siempre y en todo lugar es la oración. Podemos orar en cualquier lugar y circunstancia en la que nos encontremos. Dios responde la oración de aquel que vive en obediencia a su Palabra y Él mismo nos ha dicho que todo lo que pidiéramos en el nombre del Señor Jesucristo lo recibimos, acorde con la voluntad perfecta del Señor.

Textos bíblicos para reflexionar:

“No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí.”
Juan 14:1

“Reconoced que Jehová es Dios;
El nos hizo, y no nosotros a nosotros mismos;
Pueblo suyo somos, y ovejas de su prado.”
Salmo 100:3

“orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos;”
Efesios 6:18

“Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias.”
Filipenses 4:6

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