¿Lo vas a hacer a tu manera o a la manera de Dios?

A la manera de Dios

“Cuando [Jesús] acabó de hablar, le dijo a Simón: Lleva la barca hacia aguas más profundas, y echen allí las redes para pescar. “Maestro, hemos estado trabajando duro toda la noche y no hemos pescado nada, le contestó Simón. Pero como tú me lo mandas, echaré las redes.” Lucas 5:4-5 (NVI)

Piensa en lo difícil que debió haber sido para Simón Pedro admitirle su fracaso a Jesús. Él era un pescador profesional, y era bueno en eso. Así era como se ganaba la vida. Pero incluso los profesionales a veces pescan toda la noche y no atrapan nada.

Estos son los buenos hombres, y ellos van hacer su mejor esfuerzo. Pero muchas veces nuestro mejor esfuerzo no es suficiente, y a veces hay situaciones que están fuera de nuestro control. No puedes controlar la economía. No puedes controlar el clima. No puedes cambiar el corazón, los sentimientos ni las emociones de las personas. No puedes controlar muchas cosas que van afectar tu vida. Es posible que lo hayas intentado pero simplemente no hace ninguna diferencia y no tienes mucho que mostrar.

¿Qué es lo que necesitas hacer? Primero, necesitas que Jesús esté en tu barca, deja que Él sea el centro en tu vida. Segundo, admite que tu manera de hacer las cosas no funciona.

¿Por qué es tan difícil para nosotros admitir que nuestra manera de hacer las cosas no funciona?

Orgullo. No quieres que nadie piense que no puedes manejar la situación. Tú estás a cargo de eso. Tú lo has tenido todo bajo control. Piensas que puedes manejar todo tu solo, incluso si eso significa trabajar 12 horas al día.

Terquedad. Estás dispuesto a cambiar la manera en cómo estás haciendo las cosas. ¿Sabes que el mayor enemigo del éxito de mañana es el éxito de ayer?

Miedo. No puedes admitir que has pescado toda la noche y no has atrapado nada. Tienes miedo de que las personas piensen que no puedes. Tienes miedo de que Jesús entre a tu barca porque Él te va a dirigir a una dirección que no quieres ir.

Puedes estar haciendo lo mejor en tu trabajo pero simplemente parece que no tienes mucho que mostrar. Necesitas dejar ir el orgullo, la terquedad y el miedo y así Dios podrá tomar tu barca y llenarla hasta rebosar.

Reflexionemos sobre esto
•¿Cómo el orgullo, la terquedad y el miedo, te impiden admitir que necesitas a Dios en el centro de tu vida?
• Dios tiene planes maravillosos para ti, ¿Estás dispuesto a darle el control?

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